Con Pol Gilbert un día encontramos dos estrellas que habían caído del cielo. Una parecía una silla, la otra una lámpara. Ninguna funcionaba muy bien como tal: ni era cómoda, ni iluminaba, ni era ligera, ni cuidadosa, ni se podía apagar... Pero nada de eso importa porque son nuestras estrellas caídas del cielo.

FeNi
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